lunes, 29 de noviembre de 2010

Arte paleocristiano

El arte paleocristiano nace con los orígenes del cristianismo, dentro del Imperio Romano, pero se manifiesta en su fase de esplendor a partir del 313, año del Edicto de Milán, cuando el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio.

Características generales

Desde los orígenes del cristianismo, esta religión elabora sus propias formas artísticas, a partir de la tradición clásica grecorromana y oriental. Imbuida de espiritualidad, sustituye el realismo del arte romano por el expresionismo, donde lo que importa no es representar la realidad sino la idea. Se renuncia al naturalismo para sustituirlo por figuras planas y sin fondos. La realidad espiritual sustituye a la realidad física. Las imágenes (iconos) lo ocupan todo. 

La expansión del cristianismo por las provincias romanas de Oriente va a suponer la influencia de un arte tradicionalmente simbólico y expresivo (Egipto, Persia, etc.) frente al realismo occidental. Además el hecho de que esta nueva religión  se difundiera antes entre las clases sociales más bajas, conlleva  la necesidad de usar un lenguaje más claro y fácilmente comprensible por los fieles.

Como la liturgia cristiana exige la congregación de todos los fieles, las paredes de sus catacumbas primero y de sus basílicas después, se llenarán de imágenes y escenas  evidentes,  cuya significación  no ofrece lugar a dudas. Todo se resume en dos características: simbolismo y sencillez iconográfica,  lo que va a ser la tónica general del arte cristiano-occidental hasta la llegada del  naturalismo gótico en el siglo XIII.






Arquitectura

Hasta el S. IV el cristianismo fue clandestino y perseguido en el imperio romano. Durante este tiempo lo ritos religiosos se celebraban en casas particulares y los enterramientos se hacían bajo tierra. Son las llamadas catacumbas

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La basílica paleocristiana

Tiene planta de tres naves, la central más alta, y separadas las tres por columnas, con el altar al fondo bajo el arco que da acceso al ábside único. Vanos en la nave central que iluminan el interior y techumbre de doble vertiente en la nave central y de una sola vertiente en las laterales.

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La basílica de S. Pedro de Roma (ocupaba el lugar que hoy ocupa la basílica renacentista)

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Iconografía




ICONOGRAFÍA:          

Hasta el Edicto de Milán

En un principio, la iconografía comienza a desarrollarse en las catacumbas, dominando los motivos o temas tradicionales y excluyéndose los paganos. Se cultivan temas  ambivalentes como el Buen Pastor, que es símbolo de Cristo que salva al alma del fiel, pero como tema sacado de la iconografía pagana es un pastor que lleva una oveja sobre sus hombros. Las imágenes que se refieren a Jonás  son escenas marinas adaptadas a la historia del profeta. Tomadas también del arte profano son los Amores y Psiques, que al pasar a la primera iconografía cristiana se convierten en las imágenes de las almas en la otra vida. El pavo real simboliza el cielo (la eternidad), lugar de permanencia lleno de amenidad para el difunto.

Junto a estos temas ambivalentes, hay otros sacados del Antiguo Testamento y de los Evangelios. En temas como el Sacrificio de Isaac,  el paso del Mar Rojo, Noé salvado del Diluvio, Moisés haciendo brotar agua de la roca, Jonás, los tres hebreos en el horno, Daniel entre los leones , etc., los protagonistas son personajes de la Historia Sagrada que fueron salvados por la fe. Son temas que indican la intervención milagrosa de Dios en favor de los suyos; transmiten una idea de salvación. Esta idea de salvación se expresa también en temas sacados de los Evangelios y concretamente en milagros realizados por Jesucristo —por ejemplo, la curación del paralítico, la resurrección de Lázaro, las Bodas de Canaá —. 



De los Evangelios está tomado el tema ya citado del Buen Pastor, que expresa la idea de la Redención. La Adoración de los Magos nos muestra la primera conversión de los gentiles. Pasajes evangélicos como San Pedro caminando sobre las aguas y Cristo con la samaritana, parecen elegidos para mostrarnos la acción purificadora del agua bautismal. En resumen, los comienzos de la iconografía cristiana desarrollan una serie de temas inspirados en la tradición judaica, literaria y figurada, adaptada y desarrollada por los cristianos.









Toda esta serie de temas iconográficos se desarrolla, como ya hemos dicho, en las Catacumbas —enterramientos subterráneos colectivos permitidos por las leyes romanas—, y es la pintura mural la que se encarga de desarrollarla, a imitación del estilo pictórico romano; aunque se observan ya formas que anuncian el arte cristiano posterior (prerrománico y románico).

Tras el edicto de Milán

A principios del siglo IV, y tras el Edicto de Milán (313) la nueva fe cristiana se convierte en  religión legal, sale de su clandestinidad y hace  su entrada triunfal en la vida pública e intelectual. Si la pintura cristiana no era hasta entonces más que un medio de expresar la idea de la salvación, y si los lugares de reunión de los fieles eran modestos, el emperador crea santuarios en Roma y todas las ramas del Arte se abren a la fe cristiana. El acontecimiento principal del arte figurativo del siglo IV es la creación de una pintura monumental cristiana.

La época de Constantino dará un predominio absoluto a la pintura sobre la escultura. Destaquemos, en primer lugar, dos temas de carácter imperial: Cristo dando la Nueva Ley (Traditio Legis) y Cristo entronizado entre los apóstoles. Son temas, sobre todo el primero, de origen romano y concebido en estrecha relación con la iconografía imperial. 
El tema de la Traditio Legis representa un hecho fundamental de la fe: la transmisión de la nueva Ley a los fieles. 
El cristo entronizado es el Cosmocrátor, dueño del Universo, como el emperador lo es de la Tierra. Aparecen por primera vez los símbolos de los cuatro evangelistas — el tetramorfos — (ángel, león, toro y águila) y la Cruz triunfal. 


Ya no son hechos de la Historia Sagrada o los milagros realizados por Jesucristo los que evocan la Redención, sino que se crean nuevas imágenes para decorar las cabeceras de las iglesias.

Aparecerán, pues, la Cruz y el Crismón como símbolos de la victoria de la fe. El tema de la Pasión de Cristo aparecerá después de mediados del siglo IV, pero limitándose sólo a algunas escenas como Cristo con la Cruz a cuestas, coronado de espinas, Cristo ante Pilatos. La Cruz se representa vacía, rematada por una corona triunfal: es la imagen de la muerte y resurrección de Cristo.


Habrá que esperar al siglo V para encontrar la representación del Crucificado. Sólo a fines del siglo VI se coloca normalmente la  imagen de Cristo en la Cruz dentro de la serie de la Pasión. Por otra parte, las antiguas imágenes de salvación (de las catacumbas) no desaparecen, pero sólo se mantienen en el arte funerario, en los mausoleos y sarcófagos.


Elaborado a partir del texto recogido en: http://www.iesmajuelo.com/~hist/jmcarrasco/Arte2.pdf



Este video no es mío pero en él se explica muy bien la iconografía

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 Escultura (relieve)
Interesante página sobre arte paleocristiano. No dejéis de visitarla:


En resumen:

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